En 2003, la epidemia de síndrome respiratorio agudo provocó un aumento del 30% en la tasa de suicidios entre personas de 65 años o mayores, y angustia emocional en casi 30% del personal de salud que prestaron sus servicios durante la emergencia sanitaria. El brote de COVID-19, puede generar resultados similares. La población lleva nueve meses confinada y lidiando no solo con enfermedades y decesos; también con las implicaciones que una situación así conlleva y que afectan nuestra vida y sociedad.
El miedo, la preocupación y el estrés son respuestas normales en momentos de cambios o crisis, es comprensible experimentar estos sentimientos en el contexto actual. El temor con respecto a lo que la enfermedad y su diseminación pueden causar resulta abrumador para todas las personas, sin importar la edad y, en especial para aquellas susceptibles a la depresión.
El distanciamiento social y la cuarentena(medidas de salud pública) pueden provocar sensaciones de soledad, aislamiento o mayor tensión de lo normal. Nuestra mente y cuerpo reaccionan a estas situaciones atípicas con pensamientos o comportamientos perjudiciales, incluyendo consumo excesivo alcoholo o sustancia, autolesiones, violencia doméstica y en casos extremos, el suicidio.
Estar conscientes de nuestro estado de salud general ayuda al bienestar mental.
Aún, cuando sintamos que nuestra salud mental es óptima y no presentemos ningún síntoma de enfermedad crónica, no debemos subestimar al estrés. La tensión acumulada puede manifestarse de distintas maneras: cambios en hábitos de sueño o alimenticios, insomnio y el surgimiento de patrones de conducta que nunca estuvieron presentes. Las personas diagnosticadas con alguna padecimiento mental, deben continuar su tratamiento y estar atentas a la aparición de nuevos síntomas o al agravamiento de los ya presentes.
El resto podemos seguir algunas recomendaciones para aliviar la ansiedad y el agotamiento psicológico, durante esta pandemia. Estas incluyen mantener contacto con familiares y amistades, hacer ejercicio diario, comer bien y sano; descansar de las noticias y redes sociales para evitar la saturación de información relacionada con la enfermedad. Dedicar tiempo a actividades placenteras, dormir bien y en los horarios habituales son medidas efectivas para combatir el estrés.
Tengamos presente que no estamos solas ni solos, hay personas que nos aman y esperan. Esta eventualidad pasará y poco a poco la vida retomará su curso. Cuidar nuestra salud mental nos fortalecerá y ayudará a seguir adelante.
Fuente
Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. Enfermedad del coronavirus 2019 (COVID-19). Sobrellevar el estrés. Recuperado en agosto 2020, de https://espanol.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/daily-life-coping/managing-stress-anxiety.html
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López, M. Carmen. Gaceta Médica. Salud Mental: ¿La próxima pandemia? Recuperado en agosto 2020 de https://gacetamedica.com/investigacion/salud-mental-la-proxima-pandemia/ Organización Panamericana de la Salud. Protección de la salud mental en situaciones de pandemia. Recuperado en agosto 2020 de https://www.paho.org/hq/dmdocuments/2009/Pandemia%20de%20influenza%20y%20Salud%20mental%20Esp.pdf
